El rodaje de ArenA fue increíblemente duro. Se rodó durante 17 días dentro de una enorme nave de la cual cayeron 3 toneladas de arena del techo. Éramos un equipo de más de 40 prsonas, 2 cámaras de 35mm tirando material sin parar y el reto de sacar los 345 planos que se necesitaban para contar esta historia. Finalmente tuve que arrancar hojas del guión, mandar a la mierda la planificación y olvidarme de los preciosos dibujos de storyboard. No había tiempo, se tenía que improvisar y pensar rápido, de lo contrario no habría corto.
Aquí van unas cuantas fotografías que pueden llegar a acercarse a representar lo que fue el rodaje más sufrido de toda mi vida, el rodaje que más viejo me ha hecho, el rodaje con el que llegué a soñar durante años y que cuando concluyó deseé olvidar para siempre, sin embargo olvidarlo hubiese sido el mayor de los errores ya que este rodaje fué lo que me enseñó a hacer cine. Con lo bueno y con lo malo, hacer cine. Ahora puedo entender aquella frase que escuché cuando empecé en la escuela “Quien pueda vivir sin hacer cine no debería estar haciéndolo”.
Jota.